Hace seis años, el 25 de abril de 2020, un autobús pasaba recogiendo en cada Casa Comunitaria de la Comunidad de Vida Shalom de Fortaleza a dos o tres misioneros. Era una especie de tributo, o en nuestro lenguaje, una ofrenda, en la que cada familia comunitaria ofrecía a dos o tres de sus hijos para trabajar durante la pandemia de Covid-19 con los pobres, nuestros amigos en situación de calle en Fortaleza.
Ese día, en el corazón de cada misionero que subía a aquel autobús había una mezcla de sentimientos y pensamientos como: “¿Volveré? Dios mío, ¿cómo será esto? ¿Y si enfermo? ¿Y si muero ofreciendo mi vida? ¡Debería haberme confesado antes! No sé qué riesgo corro, porque este virus todavía es desconocido. ¿Y si me contagio? ¿Y si muero?”
Dentro del autobús reinaba un silencio de miedo ante lo desconocido. Nos dirigíamos al alojamiento de los voluntarios en el CEST (Centro de Espiritualidad Santa Teresa, casa de retiros de la Comunidad Shalom en Fortaleza), sin fecha para regresar. Pero antes de aquel día 25, ya había transcurrido casi un mes de pandemia, miedo, tensiones, viviendas cerradas y unos informativos de televisión que solo generaban ansiedad y más preocupación.
En medio de todo ello, los hermanos en situación de calle, nuestros amigos, empezaban a sufrir aún más, pues debido al confinamiento todo estaba cerrado y no había quien les proporcionara alimentos, por lo que comenzaron a surgir algunas pocas iniciativas.
¿Qué debemos hacer?
Pero nosotros, Comunidad Shalom, ¿qué íbamos a hacer? ¿Cómo responder con celo y prudencia, pero también con audacia y parresía? La antigua Casa San Francisco intentaba responder donando alimentos, en medio de la indignación y las denuncias de los vecinos. La propia Casa San Francisco aún trataba de reinventarse y levantarse de nuevo, pues en 2019 había sido cerrada. Algunos creían que las personas sin hogar “ya no tenían remedio”.
Volvimos entonces a la pregunta: ¿cómo responder, como Shalom, a la humanidad que sufría en las personas sin techo y sin alimento durante la pandemia? Entonces comenzamos a escuchar al Señor. Mucha oración y también muchas reuniones. Surgió la inspiración de lo nuevo, la Obra Nueva naciendo en medio del caos.
Shalom en la pandemia, o mejor dicho, Proyecto Shalom Amigo de los Pobres, porque nuestros amigos de la calle necesitaban una atención integral. “Vamos a ayudar a la Casa San Francisco y a los pobres en situación de calle. ¡Vamos a amar, socorrer y evangelizar!”
Los primeros hermanos
Éramos 72 misioneros, no una mera coincidencia, porque solo lo percibimos después, sino providencia, designio de Dios, a semejanza del Evangelio de Lucas 10,1-12, donde Jesús envía a 72 discípulos, de dos en dos, a los lugares a los que Él mismo debía ir. Había hermanos de la Comunidad de Vida en su mayoría, pero también de la Comunidad de Alianza y voluntarios de la Obra. Vivimos la complementariedad de la vocación desde el inicio de esta novedad.
Lo nuevo
Al llegar al CEST, nuestro alojamiento, comprendimos que la situación era seria: desinfección de pies y calzado en alfombras con lejía, y cada persona prácticamente recibía un “baño” de gel hidroalcohólico pulverizado de arriba abajo sobre todo el cuerpo y la ropa.
Detrás de cada mascarilla N95 había la sonrisa de quien se alegraba por el reencuentro y por aquella gran aventura, pero también había miedo, cuestionamientos y dudas. Por encima de todo ello había un SÍ FELIZ, un “heme aquí para donde la Iglesia y la humanidad nos necesiten”.
El cuidado necesario
En el alojamiento, cada persona permanecía en una habitación, o como máximo dos por cuarto. La prioridad era organizar los espacios de acuerdo con los resultados de las pruebas de Covid-19, manteniendo juntas a las personas con resultado positivo y separadas a las de resultado negativo, con el fin de evitar impactos psicológicos y garantizar mayor seguridad para todos.
En las mesas de comedor, cada uno se sentaba en un extremo, bien lejos del otro. La merienda colgada en una bolsa en la puerta de cada habitación. Gracias a Dios, teníamos misa al aire libre, Eucaristía diaria. Había mucha vida fraterna para aliviar tensiones y cansancio, pues la entrega era de domingo a domingo.
Volvíamos tarde a casa, después del apostolado en calles y plazas, fatigados por el sol abrasador sobre la cabeza. En medio de ese contexto ocurrió lo más bello: muchas vidas rescatadas, las nuestras y las de nuestros amigos; vocaciones revitalizadas y los pobres socorridos. Los rescates imposibles sucedían, profecía encarnada y visible ante nuestros ojos. Bendito sea Dios.
El hoy
Hoy, seis años después, Shalom Amigo de los Pobres continúa su misión de rescatar y reinsertar en la sociedad a personas sin hogar. El Señor nos inspiró un itinerario para recorrer con nuestros Amigos: el Camino de Amistad. Este itinerario se basa en tres pilares: Amistad, Espiritualidad y Educación para el Trabajo. Todas nuestras acciones, actividades, servicios y atenciones se orientan por estos tres pilares.
Primera etapa: Centro de Convivencia Casa San Francisco – En el centro de Fortaleza, los hermanos son acogidos y reciben servicios básicos de alimentación, ducha, atención sanitaria y otros. Después, aquellos que sufren el flagelo de las drogas, en libertad, son encaminados a un segundo paso.
Segunda etapa: Casa de Acogida – Nuestros amigos son acogidos y pasan un tiempo profundizando en la dimensión espiritual, en un nuevo descubrimiento del amor de Dios. También viven experiencias de vida fraterna, laborterapia y son acompañados en su sobriedad. Esta casa se encuentra en la diócesis de Itapipoca (Ceará). Tras este periodo, se les ofrece la oportunidad de continuar hacia una última etapa.
Tercera etapa: Casa de Reinserción Social – Aquí son acogidos durante seis meses y preparados para el mercado laboral. Viven experiencias profesionalizantes, cursos y descubrimiento de nuevas habilidades, así como una profundización en la vida espiritual y nuevos lazos fraternos. Esta casa aún está en obras, se encuentra en el centro de Fortaleza y está previsto que abra este mismo año.
Amigo de los Pobres en Roma
Cuántas vidas rescatadas, cuántos testimonios de hombres que fueron encontrados por Shalom Amigo de los Pobres y tuvieron la oportunidad de contar su historia de manera diferente. Destacamos entre muchos testimonios la vida del señor José Marques y de Alexandre Pérez, acogidos por Shalom Amigo de los Pobres en 2022 y que hoy viven con dignidad.
Un gran acontecimiento en la vida de estos hermanos fue la oportunidad de viajar a Roma en 2026, en el Año Jubilar, para vivir el Jubileo de los Pobres, junto con voluntarios y misioneros de los servicios de Promoción Humana de la Comunidad Católica Shalom. Ya contamos esta historia aquí en Comshalom: tuvieron la gracia de almorzar con el Santo Padre, el Papa León XIV, con motivo de la Jornada Mundial de los Pobres en Roma.
“Estar allí ante el Santo Padre, poder contarle un poco de nuestra historia, los testimonios de las vidas rescatadas y también de los voluntarios que aquí se entregan, poder escucharle bendiciéndonos y bendiciendo nuestro trabajo, me hizo sentir como un nuevo envío… La comunidad Shalom nació a los pies de Pedro; por eso, estar a los pies del Santo Padre, representando todos nuestros servicios con los más pobres, es poder renovar esta entrega y nuestro compromiso con quienes más sufren. La Iglesia nos confirma y nos envía de nuevo”.
Thácio Romano – coordinador de Shalom Amigo de los Pobres en Fortaleza.
Continúe esta historia
Usted puede continuar esta historia. Sea voluntario, done y ayude a nuestras casas Amigo de los Pobres en Fortaleza, Itapipoca, Juazeiro, Sobral y Teresina.
Forme parte del SOS Calle en la misión de la Comunidad Shalom más cercana a usted.




