Del 4 al 6 de febrero, la Curia General de los Jesuitas, en Roma, fue sede de la III Asamblea Plenaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. El evento reunió a miembros y consultores de todo el mundo para profundizar en el tema: «Hasta que Cristo sea formado en vosotros» (Gal 4,19). Entre los participantes estuvo Moysés Azevedo, fundador de la Comunidad Católica Shalom y miembro del organismo.
La asamblea concluyó con una audiencia privada con el Papa León XIV, quien ofreció orientaciones clave sobre cómo la Iglesia debe acompañar y formar a los fieles laicos en el contexto actual. Además de Azevedo, también estuvo presente el padre Franco Galdino, en su función de responsable del Sector Juvenil del Dicasterio.
«El punto culminante de nuestras reflexiones fue el encuentro con el Santo Padre, el Papa León», afirmó Azevedo. «Nos recordó que la Iglesia es como una familia que no forma a sus hijos solo en ideas o conocimientos, sino transmitiendo una vida: la vida nueva de Cristo. Esto exige procesos constantes y participativos y, por parte de quienes están llamados a ser instrumentos de esta formación, un camino de paciencia y acompañamiento. Los frutos se recogen con el tiempo».
Más que conocimiento: una “generación” de la fe
En su intervención, el Papa León XIV subrayó que la formación cristiana no puede reducirse a un curso ni a la transmisión de competencias técnicas. Inspirándose en san Pablo, definió la formación como un acto de “generar a Cristo” en las almas.
«Nuestra misión no es solo transmitir una doctrina, una observancia o una ética, sino compartir lo que vivimos, con un amor sincero por las almas», señaló el Pontífice.
El Papa destacó también que los formadores están llamados a ejercer una paternidad espiritual, acompañando a los fieles con paciencia, escucha y disponibilidad para sufrir con el otro, de modo que la fe se convierta en una experiencia vital y no meramente intelectual.
El papel del laico y la protección de la dignidad humana
El Santo Padre recordó que la formación integral debe incluir el cuidado de la dignidad de la persona humana y la prevención de abusos, protegiendo especialmente a los más vulnerables.
«El arte de formar no es fácil ni improvisado: requiere paciencia, escucha, acompañamiento y discernimiento, tanto a nivel personal como comunitario, y no puede prescindir de la experiencia y del ejemplo de quienes ya han recorrido este camino», afirmó.
Al concluir los trabajos, el Papa León XIV animó a los miembros del Dicasterio a no desalentarse ante los desafíos de un mundo secularizado. Señaló la “lógica del grano de mostaza”: comenzar por lo pequeño con confianza, permitiendo que la acción del Espíritu Santo dé fruto.
La asamblea finalizó bajo la intercesión de María, modelo de quien genera la fe a través del amor, inspirando a los participantes a regresar a sus realidades con un renovado ardor misionero.
Renovación del “Sí” de la Comunidad al Papa
Azevedo compartió además que aprovechó el encuentro para reafirmar al Santo Padre el “Sí” de la Comunidad Shalom a la Iglesia.
«También tuve la oportunidad de saludar personalmente al Papa León y renovar una vez más nuestro amor, nuestra oración y nuestro servicio a él y a la Iglesia. Como Comunidad Shalom, nos alegramos profundamente y nos unimos con gratitud por este momento de gracia», concluyó.