Los jóvenes peregrinos de la Comunidad Shalom caminaron juntos hacia la Plaza de San Pedro entre cantos, danzas y alabanzas. El tono penitencial del día pareció avivar la alegría de la misericordia y la esperanza en sus corazones.
Urszula Solarz, de 25 años, peregrina de la misión de Shalom en Cracovia, Polonia, compartió su experiencia de este día y del Jubileo:
“Siento una inmensa gratitud por poder estar aquí juntos celebrando el amor y la providencia de Dios, que experimento de manera palpable en este peregrinar, al ver cómo Él nos guía hacia lugares y personas que tal vez nunca planeamos encontrar. Todo forma parte del plan de Dios para vivir este tiempo santo más profundamente y estar unidos como una sola Familia en la Iglesia.”
Ella, que lleva dos años y medio en la Obra Shalom, concluyó con una exclamación: “Gloria al Señor por cumplir su plan en nuestras vidas y por guiarnos por sus caminos, que son mucho mejores que los nuestros.”
Misericordia y Esperanza
“Ver esa multitud de jóvenes, de tantos países y lenguas, haciendo fila para la confesión en busca de la misericordia de Dios, fue algo profundamente conmovedor,” dijo Isadora Nogueira, de 27 años, de la Comunidad de Alianza Shalom en la misión de Recife, Brasil. Ella también vivió la confesión en el Circo Máximo.
Y añadió: “Entre tanta diversidad de nacionalidades, había una unidad hermosa: todos sedientos del amor y del perdón del Señor. Me marcó también la alegría de los sacerdotes, dispuestos a ser instrumentos de sanación y liberación. Todo esto renovó en mí la certeza de que sí, es posible comenzar de nuevo, que Dios nos perdona y que somos un solo pueblo, unidos en la fe y la esperanza.”
Arte: una invitación a la conversión y a la alegría
En este día penitencial, la Comunidad Shalom presentó una obra artística en una de las plazas de Roma. Narraba la transformación espiritual de San Francisco de Asís y su conversión. La Pobreza, compañera de Francisco, cobraba vida como personaje.
Combinando teatro, música y poesía, la obra tocó los corazones, renovando el deseo de seguir, como San Francisco, los caminos del Señor, renunciando a lo que nos aleja de Él y viviendo una alabanza intensa, como en el canto Laudato si, inspirado en el Cántico de las Criaturas del santo.
Cada joven, una puerta santa para el mundo
En efecto, si el dicho dice que “todos los caminos conducen a Roma”, en este día penitencial podemos decir que todas las peregrinaciones del Jubileo de los Jóvenes conducen a la esperanza, una esperanza que no defrauda y que hace de cada joven una nueva puerta santa que se abre al mundo.
Foto: Vatican News