En este sexto domingo del Tiempo Ordinario, del Año A, la Iglesia medita una larga sección del Sermón de la Montaña según el Evangelio de san Mateo (Mt 5,17–37). Jesús presenta la «Nueva Ley» como la maduración de la Antigua Alianza, llamando al discípulo a una profundidad que alcanza la raíz misma de las intenciones. Este texto es una invitación a vivir la libertad de los hijos de Dios en la verdad y en la caridad plena.
Para ayudarle a orar con este Evangelio, presentamos a continuación cinco puntos basados en nuestra reflexión compartida en el podcast (https://www.youtube.com/watch?v=72-joUYSwBQ), que puede ver para meditar y orar mejor seleccionando los subtítulos en el idioma que prefiera.
- La Ley y los Profetas
Jesús afirma que no ha venido a abolir la Ley ni los Profetas, sino a darles pleno cumplimiento (cf. Mt 5,17). La Ley antigua actuó como un «pedagogo» (cf. Ga 3,24), conduciendo al pueblo hasta la llegada del Mesías. Ahora, en Cristo, la Ley encuentra su finalidad y su contenido pleno. Él asegura que no pasará ni una sola «iota» ni un solo «trazo» sin que todo se cumpla, pues cada detalle de la Palabra de Dios apunta al amor que Él vino a encarnar y a enseñar. Por eso san Pablo resumirá: «El amor es el pleno cumplimiento de la Ley» (Rm 13,10).
- El menor y el mayor
El Señor establece que la grandeza en el Reino de los Cielos está en la coherencia entre el obrar y el enseñar (cf. Mt 5,19). Quien observa incluso los mandamientos considerados «menores» y los enseña con la propia vida es llamado grande. Esto nos recuerda que la santidad se manifiesta en la fidelidad a las cosas pequeñas y en la integridad de la palabra. La negligencia en los detalles de la Ley compromete el testimonio e incluso la entrada en la dinámica del Reino. Quien quiera ser grande, que sea el servidor de todos (cf. Mc 10,43–45).
- Vuestra justicia
Jesús advierte que la justicia del discípulo debe ser mayor que la de los escribas y fariseos (cf. Mt 5,20). La justicia de ellos era «cuantitativa», basada en el cumplimiento externo de una lista que incluía 613 mandamientos que catalogaron del Pentateuco. La justicia que propone Jesús es «cualitativa»; es interior y alcanza el corazón. No se trata solo de «hacer» cosas para ser vistos (las prácticas de la justicia: la limosna, la oración y el ayuno; cf. Mt 6,1–2.5.16), sino de permitir que la gracia transforme el ser, haciendo al discípulo justo ante Dios y no solo ante los hombres.
- Pero yo os digo…
Con autoridad divina, Jesús radicaliza los mandamientos: «Habéis oído que se dijo… pero yo os digo…» (cf. Mt 5,21–22; 27–28; 31–32; 33–34). Joseph Ratzinger (Benedicto XVI) afirma que el capítulo quinto de Mateo es la contraposición entre la Torá del Mesías y la Torá de Moisés. Jesús va a la raíz del pecado: el asesinato comienza en el insulto («necio» o «insensato») y en el odio guardado en el corazón; el adulterio comienza en la mirada y en el deseo deliberado. Esta radicalidad exige decisiones drásticas expresadas en sentido metafórico, no literal, como «arrancarse el ojo» (Mt 5,29) o «cortarse la mano» (Mt 5,30), todo para preservar la amistad con Dios y la caridad con el hermano, colocando la reconciliación incluso por encima del sacrificio en el altar.
- Sí, sí; no, no
Sobre el juramento, el Señor enseña la transparencia absoluta: «Que vuestro sí sea sí, y vuestro no, no» (cf. Mt 5,37). El discípulo debe ser una persona de tal integridad que su palabra baste por sí misma. Jurar por cosas sagradas a menudo esconde una falta de verdad o un intento de manipulación. Vivir en la sencillez de la verdad libera al hombre del «respeto humano» y de las trampas del Maligno, que se aprovecha de la mentira y de la simulación.
Pasos de la Lectio Divina
- Lectura (lectio)
Lea pausadamente Mateo 5,17–37. Observe cómo Jesús profundiza el sentido de los mandamientos, pasando de la superficie del comportamiento a la intención del corazón. - Meditación (meditatio)
¿Mi justicia ha sido «cuantitativa» (solo cumplir normas) o busco la conversión del corazón? ¿He tratado a mis hermanos con insultos o con ira interior? ¿Mi palabra está marcada por la transparencia del «sí, sí; no, no»? - Oración (oratio)
Ore, por ejemplo, de este modo: «Señor Jesús, Maestro de la Nueva Ley, dame un corazón íntegro y puro. Purifica mis intenciones y mis palabras para que no viva una fe de apariencias, sino que mi vida sea un reflejo de tu Verdad y de tu Amor…» (continúe su oración según le inspire el Espíritu). - Contemplación (contemplatio)
Adore a Jesucristo, que es el pleno cumplimiento de toda justicia. Contemple la santidad y la integridad del Señor y pida la gracia de que su voluntad esté perfectamente unida a la suya. - Acción (actio)
Identifique una situación concreta de esta semana en la que necesite actuar con mayor transparencia o buscar una reconciliación concreta, dejando el juicio y viviendo la justicia del Reino.
¡Hasta la próxima semana!
¡Shalom!
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