Moysés Azevedo, fundador de la Comunidad Católica Shalom, está en Roma para el Jubileo de los Jóvenes. Durante su paso por la ciudad eterna, se encontró con peregrinos de la Juventud Shalom en el “All Together”, encuentro promovido por la Comunidad en la Iglesia de Santa María Inmaculada y San Juan Berchmans.
En la ocasión estaban presentes jóvenes de la Obra Shalom de diversos países: Polonia, Alemania, Croacia, Portugual, España, Hungría, Estados Unidos y Canadá, entre otros.
3 recomendaciones de Moysés a los jóvenes peregrinos
“¿A qué vinieron ustedes aquí a Roma?” Con esta pregunta comenzó Moysés su mensaje, dejando tres recomendaciones fundamentales a los jóvenes:
- Fijar la mirada en Jesús
“En estos días de gracia y fiesta, hay una gracia aún mayor que nos trajo hasta aquí, una gracia que nos trasciende. ¡Fijen los ojos en Jesús!” - Unir el corazón a la Iglesia
“Es tiempo de darnos cuenta de que la Iglesia es nuestro hogar. A pesar de las fragilidades humanas, ella es eterna. Miren a su alrededor: todos somos discípulos de Jesús, caminando juntos. La Iglesia tiene un rostro joven y necesita de nuestro sí.” - Escuchar las palabras del Papa León XIV
“En estos días en que la Iglesia vive uno de los mayores encuentros de la juventud católica, presten atención a las palabras del Papa León.”
La esperanza cristiana tiene un nombre: Jesús
Y el pedido del Papa León XIV a los jóvenes en la apertura del Jubileo fue que sean señales de esperanza.
“En los próximos días, tendrán la oportunidad de ser una fuerza que pueda llevar la gracia de Dios, un mensaje de esperanza, una luz para la ciudad de Roma, para Italia y para todo el mundo.”
Al recordar esto, Moysés afirmó que la esperanza cristiana no es una idea abstracta. “La esperanza es una persona: Jesucristo, que murió y resucitó para darnos una esperanza que no defrauda. La del mundo engaña, pero la de Cristo es verdadera, y nos conduce a la vida plena.”
El fundador también recordó que la imagen de la esperanza, según la Sagrada Escritura y el Catecismo de la Iglesia Católica, es un ancla. “El navegante lanza su ancla al fondo del mar, pero el cristiano lanza su ancla al cielo. Hacia allá fijamos nuestros ojos y nuestro corazón: en la eternidad.”
La paz del seguimiento de Jesús
Otro aspecto del mensaje del pontífice que Moysés profundizó fue el llamado a la paz.
“¿Y dónde comienza la paz? Comienza aquí dentro, en el corazón de cada uno. No existe seguimiento de Jesús sin oración. La paz se construye con una vida reconciliada con Dios, con los demás y por medio de obras de misericordia.”
Ser la fuerza que lleva la gracia de Dios
Para “ser la fuerza que lleva la gracia de Dios”, Moysés destacó la importancia del seguimiento de Jesús. Reforzó que el estilo de Jesús es la cruz. “Vivir la cruz es perder la vida, dejar de vivir para uno mismo. Pero del otro lado de la cruz encontramos la vida plena. La verdadera felicidad.”
Tener el coraje de darlo todo
Al final, Moysés animó a los jóvenes a ofrecer su vida por la evangelización, relatando el cuento “El mendigo” de Rabindranath Tagore, poeta y dramaturgo indio.
El cuento narra la historia de un mendigo que, acostumbrado a pedir siempre, se sorprende cuando un rey le pregunta qué tiene para darle. El mendigo recoge el más pequeño de los granos que posee en su bolsa y se lo da al rey, y se sorprende al final al encontrar un diminuto grano de oro después de la partida del soberano.
“Con cuánta amargura lloré por no haber tenido el coraje de darlo todo…”, se lamenta el mendigo.







