La visita del Papa León XIV a Argelia ha marcado profundamente a la pequeña comunidad cristiana del país. En entrevista con Comshalom, el P. Jean Fernandes, consagrado de la Comunidad Shalom y párroco de la Catedral de Argel, comparte los detalles, la emoción y el significado espiritual de este momento histórico vivido en la tierra de san Agustín.
Según el P. Jean, todo comenzó de forma sorprendente y profundamente simbólica. La elección del Papa tuvo lugar el 8 de mayo, día en que la Iglesia celebra a los beatos mártires de Argelia, un signo providencial que tocó el corazón de la Iglesia local.
“El cardenal recién creado y arzobispo de Argel aprovechó el momento del saludo tras la elección para invitar al Papa a visitarnos. Él manifestó inmediatamente su deseo de venir en peregrinación a la tierra de san Agustín”, relata.
Desde agosto, la Iglesia local ha trabajado en comunión con la Santa Sede para organizar la visita. Debido a las obras en la catedral, el encuentro con los fieles se realizó en la Basílica de Nuestra Señora de África, un lugar cargado de significado misionero.
“Desde esa basílica partieron muchos misioneros para evangelizar diversos países africanos en el siglo XIX. Celebrar allí tiene un valor espiritual muy profundo”, explica.
Un signo de esperanza para una comunidad pequeña
La presencia del Papa en un país de mayoría musulmana ha tenido un fuerte impacto no solo entre los cristianos, sino también entre los propios argelinos.
“La gente está impresionada por la importancia que el Papa da a esta tierra. El hecho de comenzar su primer viaje apostólico en África, y precisamente aquí, donde la Iglesia es tan pequeña y sencilla, es un gran signo de esperanza”, afirma el sacerdote.
La Comunidad Shalom también participó directamente en la preparación. Uno de los momentos más significativos fue la transformación de una sala de conferencias de un hotel estatal en capilla.
“Es algo impresionante e incluso inusual. Que el gobierno permita un culto cristiano dentro de un hotel del Estado muestra apertura y respeto. Jesús será adorado en medio de musulmanes”, relata con emoción.
Un testimonio misionero
Tras casi ocho años en misión en Argelia, el P. Jean reconoce que nunca imaginó vivir un momento como este.
“Cuando dije ‘sí’ a la misión, no podía imaginar que un día sería párroco de la catedral de la arquidiócesis y recibiría al Papa. Esperaba que viniera a África, pero no tan pronto y mucho menos comenzando por aquí.”
Para él, la visita es un signo concreto del amor de la Iglesia por un continente muchas veces olvidado.
“África es riquísima en cultura y diversidad. Hoy nos sentimos profundamente amados y recordados por el Papa y por toda la Iglesia.”
Un encuentro inolvidable
El momento culminante fue el encuentro personal con el Santo Padre. Presentado como brasileño y miembro de la Comunidad Shalom, vivió un instante sencillo pero profundamente significativo.
“Le dije en portugués que era de la Comunidad Shalom… Él me miró, sonrió y respondió: ‘Shalom’.”
Un gesto sencillo que expresa la cercanía de un pastor que atraviesa continentes para confirmar a sus hermanos en la fe y reavivar la esperanza de una Iglesia que, aunque pequeña, permanece viva y fecunda.